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Gaethje vs Pimblett y la guerra de cinco asaltos que reordena el peso ligero de la UFC

Gaethje vs Pimblett y la guerra de cinco asaltos que reordena el peso ligero de la UFC

La UFC volvió a dejar claro por qué el peso ligero es su división más salvaje e impredecible. Justin Gaethje y Paddy Pimblett se cruzaron en el evento UFC 324, celebrado en el T-Mobile Arena de Las Vegas, y el resultado fue exactamente lo que prometía el cartel, una pelea intensa, sangrienta y de alto voltaje que se vivió como una final. En un combate a cinco asaltos donde el margen de error fue mínimo, Gaethje se impuso por decisión unánime y se llevó el cinturón interino del peso ligero, cortando de golpe la racha de victorias de Pimblett y colocando su nombre, una vez más, en el centro del caos competitivo de la división.

Experiencia contra invicto en la UFC

El choque tenía una narrativa muy clara incluso antes del primer intercambio. Gaethje llegaba como el veterano hecho de piedra y por tanto, el favorito de las bet. Un luchador de guerras, probado en noches grandes y con un estilo que castiga cada segundo que el rival decide plantarse.

Pimblett, en cambio, aparecía como el fenómeno mediático que llevaba tiempo transformando hype en resultados, con una racha de siete victorias seguidas dentro de la UFC que le había convertido en una amenaza real para la élite. El combate, además, no era un “main event” cualquiera: había un título interino en juego, con la idea de mantener en movimiento la cima del peso ligero.

El guion cambió varias veces, pero el fondo fue de Gaethje

Los primeros minutos mostraron a un Pimblett más activo, intentando entrar con variedad, chispazos de confianza y golpes para marcar terreno. Sin embargo, Gaethje no tardó en imponer su firma, su presión constante, manos duras y esa manera suya de convertir cada intercambio en una prueba de resistencia psicológica.

La pelea empezó a inclinarse en las apuestas online cuando Gaethje encontró golpes limpios que frenaban la iniciativa del británico y le obligaban a reaccionar más que a construir. Hubo momentos de castigo evidente, derribos con ground and pound agresivo y secuencias donde Pimblett aguantó por puro instinto competitivo. Aun así, lo más importante es que Paddy nunca desapareció: tuvo tramos de respuesta, conectó combinaciones que levantaron al público e incluso llegó a incomodar a Gaethje en el tercer asalto con ataques que recordaron que, por joven que parezca en estas noches, es peligroso de verdad.

En los asaltos finales, Gaethje volvió a lo suyo: asegurar el territorio con golpes de poder, cortar los intentos de remontada y cerrar la pelea siendo el que más “peso” dejaba en cada intercambio. El veredicto fue unánime (48-47, 49-46 y 49-46), reflejando lo competitiva que fue la guerra, pero también quién llevó el control real del combate durante más tiempo.

Gaethje ganó (sin necesidad de nocaut)

La victoria de Gaethje se explica por tres factores muy concretos. El primero, su capacidad para pelear en el filo sin perder la cabeza. Donde muchos se aceleran buscando el momento definitivo, Gaethje entiende el combate como una suma de daños, no como una lotería. El segundo, su potencia en los golpes de encuentro, que obligó a Pimblett a medir cada entrada y le quitó continuidad. Y el tercero, la experiencia en rounds de campeonato, ese detalle invisible que aparece cuando ambos están cansados y el que sabe sufrir decide.

En cambio, Pimblett dejó una lectura igualmente importante, ya que su dureza y su competitividad son reales. Aguantó un castigo serio, se rehizo tras momentos complicados y nunca dejó de buscar su ventana. Perder así, en una pelea de cinco asaltos y con momentos de ida y vuelta, no es un desplome: es, literalmente, el examen definitivo del top de la división.

Un campeón interino y un mensaje para todos

Más allá del cinturón interino, Gaethje consigue algo que en la UFC vale casi lo mismo, que es autoridad. No ganó con un golpe aislado ni con una acción “rara”, sino imponiéndose en un combate largo, duro y con presión real. Ese tipo de victoria envejece bien, porque deja una conclusión clara para el resto del top, si quieres subir, vas a tener que atravesarle.

Para Pimblett, el golpe es doloroso por lo simbólico, ya que es su primera derrota en la UFC, fin de la racha; pero también útil, porque ya sabe exactamente qué se siente al pelear contra un hombre construido para romperte el plan y hacerte pelear incómodo. Y en este deporte, ese aprendizaje puede convertirse en un salto de nivel si el equipo lo procesa bien.

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